domingo, 26 de mayo de 2013

Un juego de dos.

Los rayos del sol mecen hoy mi piel.
Una mirada clave fulminando tu ser, calándote hasta las entrañas.
Un leve contacto de manos que se siente como un chispazo.
Tú que te acercas y me susurras cosas que me hacen enrojecer, sintiendo como se eriza mi piel, y tu aliento que me hace entremecer al contacto con mi oído.
Tus labios que se deslizan delicadamente por mi cuello, agitando mi respiración.
Una caricia que baja más allá del ombligo acelerando mi pulso. 
Tus manos aferrándome y llevándome hacia a ti, me siento flotar.
Tus labios que buscan los mios en la oscuridad de esta habitación. Y que logran encontrarles y me hacen beber de ti, con una ternura propia de los ángeles.
Y derepente, como si un diablo se apoderada de tu ser, como si un huracán se hubiese hecho con el control de tu alma, me aprisionas contra la cama.
Me haces pegarme a ti, acariciando todo tu cuerpo.
Haces que el mercurio suba hasta el cielo. 
Y con un apetito digno de bestias, te abalanzas sobre mi, pidiendo más.
La ropa cae al suelo y mis colores rozan el techo.
Me besas apasionadamente, mordiendo levemente mi labio, y me haces sentir, perdiendote besando mi espalda, bajando a los propios Dioses del cielo.
Me apartas el pelo y me fulminas con una mirada, mientras vas bajando con tu lengua por mi vientre.
Me haces gemir, olvidando toda sutileza, dejando cada prejuicio atrás, rompiendo cada regla.
Y finalmente nuestros cuerpos se unen en un lazo eterno, dónde toda timidez queda atrás.
Un último grito ahogado en la soledad de la noche. 
  

                                                                Pasión.

lunes, 20 de mayo de 2013

Live your life.

A día de hoy, no sé realmente quién es el culpable, ¿tú? ¿yo? ¿o quizá lo somos los dos?
No sé si eres tú el que se está alejando o soy yo la que cree conveniente hacerlo.
Creo, que cuando llega una persona a tu vida creando huracanes, originando terremotos allá donde pisa, y haciendo que rayos rompan tus esquemas es díficil dejarla ir, apartarla de ti.
Pero dicen que después de la tormenta llega la calma y puede que mañana, cuando el primer rayo entre tímidamente por mi ventana, el cielo esté despejado, el mar en calma y tú y yo distanciados.
No sé que es, no sé si quiero saberlo, quizá sé trata de esa batalla que un ángel y un demonio han comenzado sobre mis hombros, haciéndome llevar una carga tan pesada.
Alguien susurra: "Quédate"
Alguien grita: "¡Vete!"
Y yo me pierdo, me pierdo entre voces internas que me hacen girar en una espiral, sin saber elegir la puerta correcta.
Quizá es hora de irme, de dejarte al fin vivir tu vida, pero no puedo.
Eres como el polo opuesto de un imán, me atraes.
Hay algo en ti que me hipnotiza, que me hace beber de tus labios y ser presa de tus brazos.
Quizá es esa mirada tuya que, a veces, siento que me observa en la oscuridad de la noche.
Quizá son esas veces que me giro y te veo esbozando una sonrisa, dedicada a mi.
Quizá es tu risa, tu olor.
O quizá es que a mi vida aún no ha llegado una persona con la que establecer un nuevo lazo, y por eso me siento atada a ti.
Pese a todo sé, que sólo hace falta un chasquido para teletransportarme, que es fácil desaparecer de tu vida, basta un corte, un sencillo y limpio corte para que se cumpla nuestra sentencia de muerte, para que al fin puedas seguir tu camino.
Pero, cuando estoy preparada, empuñando unas tijeras argentadas que llevan escrito a fuego la palabra "FIN", llegas tú y me suplicas que no lo haga, que por nada del mundo quieres ser un recuerdo muerto.
Y de nuevo, como delicadas hojas caídas de un cerezo, llegan flotando desde el horizonte mis amigas las dudas, y me rodean, me aprisionan, logran ponerme contra la espada y la pared, atarme la soga al cuello.
¡Haces que enloqueza! Tú y tu simpleza, tu simpleza y tu que un día lograrán volverme loca.
Haces que me cuestione tantas cosas...
Un día llegas con ganas de mi, y yo con ganas de ti y sucumbimos al deseo, ¡cómo tantas veces hemos caído!
Pero bien sabe mi alma que, mañana cuando despierte todo volverá a la normalidad, tú y yo, yo y tú, volveremos a ser dos simples amigos, dos corazones alocados que ya no laten al unísono.
Quizá eso es lo especial.
Quizá eso es lo que me atrae.
¿Eres tú? ¿Es la situación?
Quizá me siento presa porque mañana serás tú, sólo tú, y seré yo, sólo yo, pero no importan cuantas cosas hayan sucedido el día anterior, en el siguiente amanecer el nosotros desaparecerá del aire.

         
                   La fragancia que se llevó todos los porqués.

sábado, 11 de mayo de 2013

Seize the day.

Dicen, que en determinados momentos, llega alguien a nuestra vida creando vendavales, arrasando con todo como si de un huracán se tratase, rompiendo esquemas con la fuerza de un rayo...
Dicen, que las palabras marcan la existencia y nos hacen cambiar de parecer. Despliegan tal red sobre nosotros que desde el momento que rozan nuestra piel no hay marcha atrás...
Hoy, entre suspiro y suspiro me dispongo a contaros como un día se grabaron a fuego letras escarlatas en mi alma:
Alguien me dijo una vez, entre palabras cuyo remitente no era mi nombre pero de las que yo me sentía tan cercana que luchase por mis sueños, que antes de conseguir cualquier beneficio hay que proponérselo, que la mayoría de las cosas no llegan por golpe de suerte...
Un día, una brisa con nombre y apellido, cargada de una fragancia sabor esperanzada me dijo que me esforzara, que aunque en el presente no se notaran los frutos, el futuro vendría ahogado en una marea de oportunidades.
Y un día la sentí tan distance.
[...]
Un día, dejé que las hojas del calendario pasaran sin más, dejé que cayeran, desnundando mi vida, al igual que los árboles quedan vacíos en otoño, sin que nadie les prestará la mayor importancia. Pero esa brisa regresó, activando todos mis sentidos, y las vi, vi esas hojas cayendo al vacío, lenta e inexorablemente.
De fondo un continuo tic tac, un reloj que marca el tiempo que se escapa de mis manos...y fui consciente de que esos dias no regresarían, que cientos de horas se habían perdido entre agua salada...
Y como si de un mal sueño se tratase, desperté, y sentí como si de algún lugar unos ojos miel penetraran mi mirada, y me perdí, y me sentí caer...caer hasta volver a tierra firme, un camino largo y fugaz con cientos de obstáculos que yo debería seguir hasta el fin, con la cabeza bien alta.
[...]
Ambiciones, aspiraciones, ilusiones, sueños, risas, experiencias, vivencias, cosas que no volvería a dejar aparcadas, jamás.
Y hoy es lo que quiero trasmitirte, por si algún día mis palabras resuenan en tu cabeza, por si algún día vuelves a oír el eco de mi voz en tu mente...
No dejes atrás tus sueños, lucha hasta dejarte la piel por lo que realmente quieras porque sino lo haces llegará un momento en el que te arrepientas, te arrepentirás de haber hundido tus ilusiones en un pozo sin fondo.
Todo el mundo tiene metas, metas que dan sentido a la vida, que le dan emoción y que responden a ese por qué seguir.
Así que, dime, ¿merece la pena dejar atrás esa sensación llameante en el alma que se produce cuando alcanzas un objetivo?
Ríe, salta, llora, canta hasta dejarte la voz en cada canción, olvida, recuerda, dale una hostia a las críticas, escupe a todo lo malo, a lo que te atormenta, fíjate en los pequeños detalles, quiere, ama con toda tu alma esta maravillosa oportunidad que se nos brinda, disfruta: vive.

jueves, 2 de mayo de 2013

Saudade.

Y si sientes que le extrañas, y aún estando a metros de ti le sientes a millas. Si la ignorancia se convierte en el primer plato, si el cariño pasa a ser el postre. Y todas tus dudas no logran disiparse. Si los besos pasan a ser actores secundarios y las caricias dejaron de ser protagonistas. Si te dice que eres un mundo aparte y tú no sabes como tomarle. Si ahora existe un él y un tú pero el nosotros desapareció del aire. El aire que llevaba su esencia, el oxígeno que te faltaba cuando tu corazón se aceleraba. Y dime tú, ¿qué es lo que quieres, si cuando lo tienes no lo necesitas y si lo pierdes lo anhelas? ¿Y que será de mi vida cuándo la primera lágrima caiga por tu causa? ¿Y qué será de ti? ¿Y qué será de los nervios? Y es que yo quiero que vengas, me beses como nunca, acaricies cada parte de mi cuerpo, y qué mañana esté olvidado, pero condeceme un último deseo.
Y sé de sobra que algún día volverás, y buscaras mi amor carnal, y yo buscaré el tuyo. Y nuestros labios se buscarán en la oscuridad de la noche, y se encontrarán, se rozaran con suavidad y mis ojos te suplicaran más, ¿y qué será de nosotros cuando el último gemido azore nuestra vida? ¿Qué quedará después de todo? ¿Después del adiós en el último cruce? ¿Odio, amistad, amor, tediosidad, mediocridad? Y dame seguridad, dime que siempre estarás aquí cuando me fallen las piernas, cuando no sepa sostenerme en este camino al que llaman vida, esta vida que da más vueltas que una puta noria.
Por mucho que pase el tiempo
seguiré escribiendo estos versos.
Versos que marcan mi vida
que me ayudan a encontrar la salida.
Y dime, ¿qué será de todo lo vivido
cuando el sol se esconda por última vez?
¿Qué será de nosotros cuando el sol salga y no ilumine nuestras caras, juntos?
Dame una razón para seguir, y dime si esto es diversión, si todo sigue siendo un juego o si hemos terminado la partida.
Hoy por una vez quiero las instrucciones en bandeja de plata, no me digas lo que quiero oír sino lo que sientes caminando por esta calle larga pero corta.
Y cuando la luna llena salga, y la luz ilumine mi ventana, daré una calada de recuerdos a la última carta que me escribiste, última como esta lágrima que hoy cae por mi mejilla.
Y me levantaré, romperé nuevamente este folio y lo echaré en una cápsula del tiempo, bautizada con las esperanzas rotas.
Hoy no hay sentimientos muertos en este corazón roto, se ha reconstruido, bordado con hilo de alambre and today, today, nobody breaks my heart.

lunes, 8 de abril de 2013

Callando en el silencio,


Un nítido rayo de sol se colaba por la ventana y el cantar de  los gorriones hizo a Paula despertar cinco minutos antes de que sonase la alarma. Ella era de esas personas que tenían el sueño liviano por lo que el mínimo ruido conseguía despertarla. No le agradaba despertase constantemente durante las noches, aunque aquello les salvó a ella y a su madre de un robo el año anterior.                                                         
Se levantó a duras penas mientras intentaba incorporarse. Una vez de pie se colocó sus gafas de pasta roja que tanto odiaba pero que su madre le obligaba a llevar pues no podían derrochar el dinero por puro capricho. Se colocó delante del espejo y comenzó a observarse detenidamente, ¡aquel pijama infantil con estampado de animales le sentaba fatal! Era alta, de compostura delgada y tenía una melena escarlata que no pasaba más allá de sus planos pechos, a veces se preguntaba cuando a aquellos pequeñajos les daría por crecer. Definitivamente de su físico no es algo de lo que estuviera orgullosa y para colmo llevaba aquel espantoso aparato dental. Cuando se lo pusieron le dijeron que solo lo tendría durante un año, pero aquello se alargó a dos y por algunas complicaciones se habían convertido en tres llevando aquella horrible ortodoncia.
   A trompicones fue hasta el baño donde se lavó la cara con el fin de espabilarse, volvía de nuevo a enfrentarse a todas las miradas e insultos que se veía obligada a aguantar día a tras día. Ser la chica empollona que no hablaba con nadie  y se pasaba los recreos en la biblioteca nunca pasaba por alto. Su leve problema de autismo era causado por la gran desconfianza que fue adquiriendo en aquellos años de primaria donde sufrió de bastantes agresiones, hasta que un día se hartó y le rompió el labio a un compañero de clase. Ella se pasó días llorando por aquel acto tan imprudente que conllevó a una inmediata expulsión, pero nadie sabía nada acerca de todos las ofensas, de aquellas mofas,  de las veces que le habían tirado del pelo, lanzado bolas de papel e incluso puesto el pie adrede para que cayera por las escaleras del colegio.
  De repente a Paula le rugieron las tripas cuando percibió el intenso olor a café que provenía de la cocina y que indicaba que el desayuno ya estaba listo. Bajó torpemente y saludó a su madre con un dulce buenos días. Mientras, se comía el suculento desayuno que ella le había servido, no pudo evitar que se le cerraran los ojos en varias ocasiones. Anoche, estuvo hasta altas horas de la madrugada, con el ordenador, escribiendo en su blog, expresar sus pensamientos a través de palabras era su principal modo de escape junto a los libros que adornaban sus estanterías. Muchas veces, cuando alguien desconocido le dejaba un comentario dándole la enhorabuena se sentía, de alguna forma, menos sola pues sabía que más personas pasaban por la misma situación, “triste pero cierto” solía repetirse ella una y otra vez.
Afortunadamente, nadie conocido sabía de la existencia de aquel rincón en la web, y ella se alegraba, pues no quería que alguien le diese la tabarra preguntando el porqué de todos aquellos pensamientos negativos. Hasta el día de hoy, nunca había contado su problemas para hacer amigos a alguien real, simplemente lo dejaba plasmado en entradas que publicaba en internet o en bolígrafo y papel. Pero, realmente, el principal motivo por el que había permanecido callada era porque no quería preocupar a su madre, ella ya había tenido suficiente con aguantar durante años las tonterías de su marido. Paula vio como día sí y día también su padre llegaba borracho a casa a altas horas de la madrugada, después de haber gastado parte del dinero familiar en tragaperras y alcohol, y gritando cosas sin sentidos. Hasta que un día, cuando volvió como de costumbre del recreativo con dos copas de más, se atrevió a ponerle la mano encima a su madre y ella, presa del pánico, gritó con todas sus fuerzas. Entonces, las vecinas acudieron rápidamente a la llamada de socorro y Paula les abrió la puerta sin dudarlo un segundo. Cuando todas contemplaron la escena llamaron inmediatamente a la policía que vino, arrestó a su padre y más tarde le impusieron una orden de alejamiento. Ella había sufrido  mucho con aquella separación pues era muy pequeña cuando sucedió y no comprendía del todo lo que estaba pasando.
    Cuando miró el reloj, se dio cuenta de que el tiempo se le había echado encima y que faltaban solo quince escasos minutos para que comenzaran las clases. A toda prisa engulló el último trozo de cruasán de chocolate, bebió el café restante y subió hacía el piso de arriba. Preparó desganada la mochila y al pasar, nuevamente, por delante del espejo se percató de que ni siquiera se había vestido, soltó un bufido histérico  y cogió lo que encontró más a mano: un top celeste, un pantalón negro ajustado y unas converse del mismo tono que la parte de arriba. Con una velocidad impropia de ella se cepilló los dientes y se puso un poco de maquillaje para intentar disimular las ojeras de la noche anterior. Mientras bajaba las escaleras se hizo una coleta baja, tal y como le gustaba llevarla, soltó un estruendoso adiós acompañado de un portazo y corrió como alma que lleva el diablo para no  llegar tarde a segunda hora, ya que la primera la había tenido libre a causa de la baja del profesor de educación física.
   El edificio en el que estudiaba ya se podía divisar a lo lejos cuando el reloj de Paula marcó las nueve y cuarto de la mañana, soltó una maldición en voz baja y se apresuró por  llegar a clase. Le tocaba matemáticas y tenía a Don Jorge, un profesor educado en la antigua escuela y que rondaba los sesenta años, con el no valían escusas y ella sabía que era mejor no asistir a su clase que llegar tarde.                 
De repente, su móvil comenzó a sonar y extrañada vio que se trataba de un número desconocido, descolgó ya que nadie solía llamarla y podía ser algo urgente y escuchó una respiración agitada al otro lado de la línea
–¿Hola?  –preguntó extrañada–.                                                                                                           
–Hola –tartamudeó una voz femenina–.                                                              
Paula quiso preguntar de quién se trataba pero la otra chica se adelantó.                                              
–Soy alguien que no conoces –dijo la chica muy convencida–. Te preguntarás como una completa desconocida tiene tu número de teléfono pero digamos que, mm, tengo mis contactos. La razón de esta llamada es porque quería escucharte para poder ponerle voz a cada uno de tus textos, sí, soy seguidora de tu blog y ¡una de las primeras! –comentó la chica con entusiasmo–.Ahora mismo no puedo seguir hablando porque tengo que entrar a clase pero tendrás noticias mías muy pronto.                                                  
–Oye, no me has dicho tu…-pero el móvil emitió un pitido que ponía fin a la llamada. Todo aquello resultaba muy extraño, lo que Paula no sabía es que al otro lado de la ciudad una chica bautizada con el nombre de Lucía portaba una enorme sonrisa pues, al fin, había conseguido armase de valor y  hablar con la creadora de su blog favorito: “alquienmedijoquenodejaradeescribir.com
    Los siguientes días transcurrieron con normalidad, Paula seguía pasando todos los recreos escribiendo en aquella libreta amarilla que, desde primaria, había sido su única compañera de aventuras y su principal escudo frente a las críticas absurdas de la sociedad. No podía quitarse de la cabeza la idea de la extraña anónima que le llamó el lunes pasado, “pronto tendrás noticias mías” había dicho aquella chica pero, ¿cuándo?
   Una vez que llegó a casa revisó, como de costumbre, sus redes sociales en busca de alguna notificación y, efectivamente así fue, en su blog había un nuevo comentario firmado bajo el nombre de “noticias”, su contenido era bastante breve, solo aparecía una dirección de twitter con saludos incluidos. Apresuradamente, introdujo en el buscador “@pensamientos_distorsionados” y revisó la biografía de la chica de la llamada: “Perdida en un mundo de caimanes. Las palabras se convierten en puñales si te importa la persona que las pronuncia, y tú hoy no me haces daño. Nobody breaks my heart.” A Paula le gustó muchísimo por lo que decidió darle al botón de seguir y enviarle inmediatamente un mensaje directo.                                                                                                                –Hola, soy la chica de “alguienmedijoquenodejaradeescribir” y como ya sabrás me llamo Paula, ¿de qué va todo este misterio?-y sin más pulsó la tecla de enviar.                                               
–Me llamo Lucía, y simplemente soy alguien que está pasando por algo similar a lo tuyo, alguien que necesita a otro alguien que la entienda y la escuche.Y en otro mensaje simplemente recibió:                                                                               
–Y ese alguien puede ser tú.                                                                                                            
A Paula se le aceleró el corazón cuando leyó lo que aquella chica acababa de mandarle, estaba sintiendo lo mismo que cuando leía algún momento épico de sus personajes ficticios favoritos solo que ahora era real, alguien quería ser su amiga.
   Las dos chicas pasaron durante meses hablando de temas que ambas encontraban interesantes, como eran la literatura o las series del género japonés “anime”, compartieron infinidad de recomendaciones e incluso se atrevieron a contar algún que otro secreto. Entonces, después tantas semanas conversando Lucía le propuso quedar y a Paula le costó decidirse más de una hora. Realmente quería quedar con ella pero tenía que pensar a fondo sobre el tema. ¿Debía traicionar lo que le habían enseñado de no quedar con desconocidos de internet? En el fondo, no seguir esas indicaciones era algo que había hecho con anterioridad, por ejemplo con el tema de Dios. Pese a que su madre le había inculcado la religión católica, ella no era creyente. Se negaba a creer que hubiese algo tan cruel, ¿cómo un ser supremo permitiría tanta injusticia y miseria? No, no podía ser posible. Y sin más rodeos, se acercó nuevamente al ordenador y tecleó en la ventana de mensajes:
–De acuerdo, nos vemos mañana en la plaza del centro comercial a las seis y media, ¿qué te parece? 
–Lucía aceptó.
Ambas sabían que aquella noche no podría dormir debido a la emoción, y así fue. Al día siguiente, la chica pelirroja, tampoco pudo concentrarse durante las clases y al llegar a casa le hablo inmediatamente a su amiga para comentarle lo nerviosa que estaba.                                             
   Eran aún las seis y cuarto de la tarde cuando Paula ya estaba esperando en un banco que era alcanzado por la sombra de un árbol. Buscaba impaciente a la chica de infinitos ojos azules, tal y como su amiga se había descrito en el blog, la noche anterior le había dicho que llevaría una carpeta rosa con el estampado de una flor y ella le había dicho que llevaría  un top rojo, para que fuese más fácil reconocerse.  Y entonces la vio, una chica con el pelo liso y negro que le caía por la espalda como si de una cascada se tratase, vestida de tonos grises y con dicho archivador sujetado entre los brazos, y Lucía comenzó a correr y ella también quiso hacerlo pero le templaban las piernas y sentía que el corazón se le iba a salir del pecho. Y se fundieron en un abrazo, y ambas no pudieron evitar que las lágrimas cayeran por sus rostros. Las dos chicas pasaron la tarde entre risas, todo era mejor que en aquellas historias de amistad infinitas que ellas tantas veces habían imaginado en su cabeza tiempo atrás cuando el alma lloraba. Y, cuando pasaron frente a grupo de ex compañeros de Paula, les gritaron “raras”, pero a ninguna de las dos le importaban, sus comentarios no dolían, ellas eran fuertes porque ahora tenían a alguien con quien desahogarse, alguien real, y podrían compartir todas sus aficiones y sus sueños, porque estaban hechas la una para la otra. Y entonces ambas sonrieron y Paula comprendió aquella frase que decía: “Todo ser ha venido a este mundo para aliviar la soledad de otro ser.”

martes, 19 de marzo de 2013

Carta de suicidio.

Lluvia, lluvia que cae hoy fuera de estas cuatro paredes, estas malditas cuatro paredes que oprimen mi pecho, que me hacen sentir tan pequeña...
Deslizo mi mirada al cristal y observo como las gotas resbalan lentamente por él, y desaparecen, se pierden en la inmensidad, como mis ganas de vivir. Ellas hace tiempo que se disiparon como el humo de mi quinto cigarro, se fueron lejos de esta agonía a la que alguien bautizó como vida.
Siento como, poco a poco, la energía se escapa de mis dedos, como las lágrimas empapan el papel en el que escribo mi despedida esperando algo que está por llegar. Cada letra trazada simboliza un paso más hacia el fin, dejando atrás todo aquello que me arrebató la ilusión, el entusiasmo al levantar cada mañana y sentir esas ganas de luchar, de reir, de amar, de gritar, de vivir...
Hay dias, que, mientras somnolienta me tumbo en la cama a reflexionar, cruza mi mente un nítido halo de esperanza que en un abrir y cerrar de ojos vuelve a estar lejos de mi alcance, y vuelve a terminar con todos mis pensamientos positivos.
Antes de marcharme, quería dar un último consejo al mundo: Cuando sientas que no puedes dar un paso más, que no puedes salir del pozo, que tus fuerzas se agotan con cada caída, no te des por vencido, jamás. Yo, allá dónde quiera que vaya, prometo no abandonar mi vida a la suerte, lucharé hasta sentir que mi alma se desprende de mi cuerpo. Y sin más preámbulos, me despido pues comienzo a sentir cansados mis párpados, la cabeza me da vueltas y mi mirada está perdida:
Hasta otra, y estas son mis últimas palabras.

[Aclarar que esta no es una carta de suicidio real, obviamente, pero se me pasó la idea de plasmar un pensamiento como este en el blog, y bueno, aquí lo tenéis. Seguiré escribiendo cada chorrada que cruce mi mente, cada historia, porque me ayuda a desahogarme.)

Posibilidades.

Otro día, de tantos transcurridos estos últimos meses...
Las gotas de lluvia resbalan hoy por la ventana, un día normal, con los mismos olores de siempre, con las mismas risas inundando cada lugar que compartimos, con los mismos recuerdos ocupando cada rincón, sintiendo esa sensación que ya se ha convertido en costumbre. Y sigo aquí, rodeada de las mismas personas y volviendo a sentirme como un cuerpo inerte...
La luz de mis ojos nace yerta, no dan indicios de vida, mi voz surge de la nada como un tímido y quebradizo sonido mientras intento releer un poema demasiado conocido, sin ánimo de pasión.
Un día más transcurre, pero hace tiempo que no me sorprende lo terriblemente similar que es al anterior, semanas atrás me percaté de que se tratan de fotocopias pegadas en esta estación llamada vida...
¿Tiempo? El tiempo es eso que se escapa mientras yo espero cosas que no volverán. Extraño esa electricidad que recorría cada parte de mi cuerpo, que me incitaba a saltar, a reir, a disfrutar, a vivir...
Nadie se puede se imaginar cuanto echo de menos esa sensación de añoranza que yo recibía con alegría.
Extraño mi luz, extraño mi vida, porque...¿se le puede llamar a esto vivir? ¿Es vida aquello que es similar a un mal sueño prolongado durante un tiempo infinito? Esto a lo que vosotros llamáis vida pasa ante mis ojos como una película compuesta por un guión escrito en un mal día...
Un mal día...eso es, un mal día es lo que ahora persiste en mi vida.
Y quizá, mañana cuando despierte, regrese a mi esa electricidad llameante en mis dedos, quizá, solo quizá.