viernes, 22 de agosto de 2014

"Y ojalá que no me encuentre."

Es como cuando coses algo sin hacerle un nudo al hilo al final, si tiras, se termina separando. 
Es como un verso acartonado, como una melodía desgastada, como un beso a medio dar, como una sonrisa muda, sin carcajada. 
Como un cuadro sin pintor, un lienzo blanco, como una película sin guión, como la letra pequeña de una carta no leída. 
Como acuarela demasiado aguada, como una lágrima sin sabor a sal, como un abrazo sin refugio, como la oscuridad sin su luz, como un pincel sin pintura, como un cielo que ya no es azul. 
Como una canción sin estribillo, como el punto y seguido que es el final, como una caricia con guantes, como buscar la aguja en el pajar. 
Como la cuerda que no ata, sino ahorca, como jugar a la petanca con los trozos de un corazón, como dejar la puerta abierta para dejar entrar a todos mis monstruos, como la piedra que nunca golpea la ventana de madrugada.
Como soltar los deseos al aire, y no atarlos al árbol, como dejar enganchado un candado sin nombre en un puente, como quemar todas las rosas y que no huelan a quemado.
Como vivir sin olor a café, como enterrarte con tu propio testamento y dejar como epitafio "quien me quiera, que me busque y ojalá que no me encuentre." 
Como morirte en tus propios brazos y no resucitar, sentir tus huesos de cristal, como desquebrajarse hasta quedarse hecho añicos. 
Como una luna de hiel con la miel en los labios, como un sujeta-fotos vacío, como un pisa papeles acostumbrado a no pisar nada. 
Como una hoguera de hielo, como una llama de agua, como viento de arena, como un mar de lágrimas. Como un día de Reyes sin ilusión, como navidad sin luces, o un verano sin Sol.
Como un invierno en primavera. 
Como que no llueva en Londres, como un 15 de febrero en París. 
Como el Retiro sin nadie, de Madrid. 
Así es, más o menos, como me siento sin ti.

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